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El ambiente de los espacios cerrados representa un elevado riesgo para la salud de los empleados

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imagen de la oficinaRecursos Humanos RRHH Press. Un estudio sobre calidad del aire realizado por PHS Serkonten, especialista en soluciones higiénico sanitarias integrales, revela que el ambiente en los espacios cerrados está, de media, 5 veces más contaminado que el exterior, sobre todo en primavera.

Teniendo en cuenta que el 90 % de nuestro tiempo lo pasamos en interiores, que un adulto respira de media 10.800 litros de aire al día y que los gérmenes que emitimos en un estornudo, por ejemplo, pueden llegar a desplazarse hasta 50 metros, no cabe duda de que la calidad del aire que respiramos nos afecta.

En el entorno laboral, por ejemplo, es en primavera cuando se disparan los índices de absentismo y se reduce la productividad. Pero, ¿qué contaminantes hay en los centros de trabajo para que nos afecte de esta manera?

Gema Priego, Responsable de Calidad, Medio Ambiente y PRL de PHS Serkonten, afirma que las moléculas de olor son algunas de las más abundantes. ”Provienen de los cuartos de baño, de las cocinas, de los contenedores de basura y reciclaje y de los productos que utilizamos para limpieza o para el aseo personal, desde el perfume hasta los químicos, como la lejía o el amoniaco”.

En algunos espacios concretos, como los hospitales, hay moléculas de olor de desinfectantes, tratamientos agresivos, como quimioterapias, o de desechos humanos, como vómitos. En los gimnasios, por ejemplo, las moléculas del olor a sudor impregnan utensilios, maquinarias, paredes etc… y los de la humedad son habituales en spas, piscinas o en fuentes decorativas de interior.

También hay en el aire compuestos orgánicos volátiles que provienen de la pintura, las alfombras, el suelo, la fibra de vidrio de los aislantes, la madera, y en oficinas y locales, de las impresoras y los ambientadores.

A ello se une todo lo que proviene de la calle y que entra, o bien por puertas y ventanas, o en la suela de los zapatos, incluyendo polen, polvo, C02 y moléculas contaminantes procedentes de los tubos de escape y del desgaste de los neumáticos de los vehículos.

Si a todo esto se le suman las emisiones de fábricas y chimeneas, se puede decir que el aire que respiramos va cargado de un sinfín de moléculas que afectan a nuestra salud. “Un estudio reciente realizado en Barcelona y publicado en los medios de comunicación ha revelado que solo en esa ciudad se producen 600 fallecimientos al año que pueden deberse a la mala calidad del aire. De ahí que algunos ayuntamientos estén planteándose tomar medidas serias para reducir la contaminación de los vehículos a motor y mejorar así la calidad del aire que respiramos”, añade Priego.

La responsable del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de PHS Serkonten ha comprobado que trabajar en estos ambientes “afecta a la concentración y la memoria, produce irritación en los ojos y problemas respiratorios, lo que incide en el aumento del absentismo y el descenso de la productividad”.

Es, además, un foco de contagio de catarros y otras patologías. “Los últimos estudios realizados a nivel europeo revelan que, en 2025, el 50 % de los ciudadanos de la Unión Europea habrán desarrollado algún tipo de alergia a causa de la mala calidad del aire”, apunta Priego.

La solución pasa por tomar conciencia de que no solo es necesario mantener limpio y desinfectado suelos y mobiliario, ni poner el foco solo en cuartos de baño y cocinas, sino que es imprescindible mantener los mismos niveles de higiene en todo el entorno laboral y, además, contar con tecnología de higiene ambiental que, por un lado, filtre partículas contaminantes, y, por otro, regenere el aire que respiramos en nuestro puesto de trabajo.

“Nuestro servicio de prevención calcula que la falta de higiene provoca hasta el 60 % de los contagios de enfermedades en el trabajo. Si a esto le sumamos que, según fuentes sanitarias, el 75 % de los empleados padecen catarro al menos una vez al año, tomamos conciencia de todo el camino que nos queda por andar en materia de higiene laboral”, concluye Priego.

RRHHpress.com

 

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